1. Estima las horas por fases
Divide el trabajo en fases (reunión inicial, propuesta, ejecución, revisiones, entrega) y estima cada una. Suele ser más preciso que una cifra global y te ayuda a explicar el precio.
2. Limita y cuenta las revisiones
Las rondas de cambios sin límite son una de las formas más habituales de perder rentabilidad. Incluye un número concreto en el presupuesto y cobra aparte las adicionales.
3. Añade gastos, urgencia y margen
Licencias, material, desplazamientos o subcontrataciones del proyecto van aparte. Un plazo urgente desplaza otros trabajos y justifica un recargo. El margen te protege si la estimación se queda corta.
Precio por proyecto frente a precio por hora
Al cliente le da certidumbre un precio cerrado; a ti te premia si trabajas rápido y te penaliza si estimas mal. Calcular primero tu tarifa por hora te da un suelo: el precio del proyecto nunca debería quedar por debajo de horas × tarifa mínima.