Por qué tu hora vale más de lo que parece
Una jornada de 8 horas no son 8 horas facturables. Presupuestos, correos, facturas, desplazamientos y formación consumen tiempo que nadie te paga. Si calculas tu precio como si todas las horas fueran cobrables, te quedarás corto aunque tengas la agenda llena.
El error de dividir tu sueldo entre 160 horas
Dividir lo que quieres ganar entre las horas de un mes laboral olvida tres cosas: tus gastos, tus vacaciones y el tiempo no facturable. Con esas tres piezas, la tarifa necesaria suele ser bastante mayor que la cifra intuitiva.
Mínima, recomendada y premium
La mínima solo cubre tu objetivo y tus gastos. La recomendada añade un margen para meses flojos o impagos, y es la que conviene usar en presupuestos. La premium sirve como referencia para urgencias o trabajos de más valor.